jueves, 24 de marzo de 2011

Reporte N. Smelser

Reporte de lectura

Culture: Coherent or Incoherent?, de Neil Smelser

Alumna: Yael Carlota Dansac Rivera

Materia: Teorías de la Cultura

Profesor: Dr. Rodolfo Morán Quiroz

Maestría en Ciencias Sociales, Universidad de Guadalajara.

La discusión presentada en el texto por Smelser intenta poner sobre la mesa la efectividad o nulidad del concepto de cultura como herramienta heurística de la investigación, ya que su mayor problemática es que dicho concepto suele caer en la ambigüedad o ser incierto para explicar algún fenómeno determinado.

Para hacerlo, comienza revisando que concepto de cultura se tenía antes del siglo XIX, cuando cultura como concepto no existía, y en su lugar se encontraba la idea de un espíritu o Geist que proveía la base caracterizadora de la sociedad capturando su integridad.

La historia de la idea de cultura, según el autor, tiene distintas etapas, ya que fue concebida como multifacética y siempre estuvo atada al concepto de dominación de las sociedades europeas.

La antropología cultural como disciplina estableció dos preguntas básicas en las investigación sobre la cultura: ¿qué tan unificadas y coherentes con las culturas? Y ¿en qué grado las sociedades tienen conciencia de los valores compartidos que tienen sus individuos?. Con respecto a la coherencia, diversos antropólogos comenzaron a tener dudas, ya que en un extremo Tylor caracterizó a la cultura como un grupo de elementos misceláneos, y en otro extremo Durkheim propuso el concepto de Anomic que contradecía todos aquellos órdenes sociales, que se supone están regulados por la cultura. Otro grupo de pensadores explico el concepto con estadios evolutivos, que iban como una escalera desde las etapas más simples a las más complejas, en lo que se refiere a desarrollo civilizatorio.

Esta discusión de los antropólogos culturales continúa hasta hoy en día, pero ahora se encuentra dirigida por Geertz, quien condena la idea de demostrar lo que es una cultura por su catalogación de elementos, los cuales no están formalmente organizados.

Durkheim y Parsons en cambio, buscaron en el individuo y en la familia la coherencia del concepto cultura, atribuyéndole a dichas entidades el papel de regulación y mecanismo de internalización y reproducción de la cultura comúnmente compartida en una sociedad.

Según el autor hay distintas maneras de entender cultura, desde el punto de vista que interese abordar al investigador. Si se entiende la cultura desde el significado, esta será determinada como un sistema de patrones de valores, significados y creencias que le dan al ser humano una estructura cognitiva del mundo. Si se entiende como un mecanismo de dominación, se le dará énfasis al aspecto económico de la sociedad.

Los problemas más graves del concepto de cultura son:

- Vaguedad: la multiplicidad de significados hace que la cultura sea difícil de utilizar como concepto.

- Inclusiva: Desde hace casi cien años, el concepto de cultura intenta abarcar ideas, creencias, valores, etc..

- Circularidad: el concepto pretende incluirlo todo y por ello solo renombra algo que nunca intenta explicar.

- Carácter global: Si es parte de la sociedad, como podemos explicar las variaciones en ella si siempre se hace referencia a un todo homogéneo.

Las sugerencias del autor ante las problemáticas planteadas son las siguientes:

1.- El aparato metodológica determina el estudio que se hará de la cultura, por ende esta influencia debe ser explícita.

2.- La coherencia o incoherencia de la cultura depende del marco teórico y metodológico que se use para estudiarla.

3.- La cultura es un aparto heurístico.

4.- Debe evitarse estudiar a la cultura como un todo o un universo integral, y mejor solo abocarnos a estudiar una parte de ella: creencias, ideología, cultura material, etc

sábado, 19 de marzo de 2011

LA INVESTIGACIÓN CULTURAL EN MÉXICO Gilberto Giménez


Las investigaciones en la cultura en nuestro país se ha tornado muy complejo, debido principalmente a la falta de espacios y apoyos institucionales, estos últimos han mostrado cierto desinterés y apatía al cuestionarles sobre la carencia de esto.
Sin embrago, lo que se ha producido en los últimos tiempos en materia de investigación, se han derivado al respaldo de diversas universidades públicas del país, las cuales han colocado este tipo de temas a la vanguardia e interés de los estudiante, buscando con ello el interés de los mismos para realizar estudios que aporten y actualicen lo ya publicado.
Dentro de las circunstancias que marca Gilberto Giménez en la lectura, es la falta de formación académica que ha orillado esta situación, la cual ha generado una deformación informacional y teórica, ya sea por la saturación de información, conceptos y no determinación de temas a investigar. Esta deformación y desinformación por así decirlo, representa otro factor para que las investigaciones sociales y culturales sean escazas. Además la falta de promoción a través de diversos medios y formas de estas obras científicas ha hecho que queden en el olvido y simplemente se almacenen en estantes de las bibliotecas escolares y públicas.
En la dinámica de la clase pasada (18 de Marzo) aportamos desde diferentes ángulos, las concepciones de las diferentes instancias públicas encargadas a la promoción y desarrollo de cultura de la zona metropolitana de Guadalajara, donde pude constatar que en lo económico, las instituciones proveen lo suficiente para poder obtener excelentes resultados, sin embargo, se presentan datos relevantes que justifican los resultados nulos en actividades culturales, como la poca participación e interés de los mismos habitantes, los cambios de conceptos (musicales, vestimenta, etc.) que han propiciado de manera influyente los medios de comunicación y las relaciones interpersonales. Respecto a esto Giménez menciona que está en juego, finalmente, la realidad de la mutación cultural en las sociedades avanzadas. Así también hace referencia a que otros hablan de una verdadera revolución cultural “posmoderna” que se manifestaría emblemáticamente en la muerte del libro y el triunfo definitivo de lo audiovisual.

Capítulo I II y III de Bonfil Batalla y Capítulo XV de Giménez


En esta sesión se intentó aterrizar un poco más la definición de Cultura a contextos específicos más concretos, por lo que los capítulos I y III de Guillermo Bonfil Batalla intentan hacer aproximaciones a situaciones más cotidianas en las que, a veces, nos encontramos inmersos sin darnos cuenta. El recorrido histórico por las tendencias para analizar la cultura desde América Latina nos muestra un panorama muy enriquecedor, pero advierte el autor los factores que deben ser tomado en cuentan al momento de intentar entender la dimensiones culturales de esos países, factores como la geografía de las región, la colonización, las migraciones subsecuentes y las poblaciones existentes son elementos claves en la conformación de dichas naciones.
El capítulo II, ampliamente difundido, gracias a la aportación de un esquema que permitiría ubicar cual ha sido nuestra composición cultural, a través de cuatro variables, elementos culturales propios, elementos culturales ajenos, decisiones propias y decisiones ajenas. Este cruce de contingencia, el cual nos da como resultado cuatro categorías: Cultura impuesta, apropiada, autónoma y enajenada, las cuales son definidas sintéticamente.
En el capítulo III son analizados los conceptos de diferencia y subordinación como elementos centrales en la discusión sobre lo que debe entenderse por cultura y lo que no. Realiza una crítica fuerte a las instituciones nacionales por construir categorías que no han entendido en su totalidad y pone como ejemplo a la SEP hacia finales de los 70’s y principios de los 80’s con la creación del Museo de las culturas populares. Advierte que éstas tienen como eje una matriz cultural y que las nuevas manifestaciones podrían ser clasificadas como subculturas, pero no como culturas independientes, e invita a los investigadores antropólogos a realizar una revisión de sus supuestos teóricos cuando hablan de cultura. Sin embargo habría que preguntarle al autor cual es su definición de matriz cultural, así como si podría decirnos cual es la matriz cultural de los mexicanos, para saber a qué se refiere específicamente.
La lectura del capítulo XV de Giménez vuelve un poco sobre cuál ha sido el desarrollo de la teoría(s) de la cultura así como de los grandes ejes de investigación en nuestro país, cuál ha sido el aporte desde otras disciplina, así por ejemplo, reconocer a personajes como Octavio Paz desde la filosofía ó Carlos Monsiváis desde la literatura contemporánea. Pero vuelve sobre el punto de partida, aún considera que falta mucho camino por recorrer desde el campo de la antropología, considera que los aparatos institucionales existentes no tienen un eje bien definido sobre cuál es el rumbo a seguir, la burocratización de instituciones como CONACYT, encargada de promover la investigación en nuestro país, ó CONACULTA, que tiene a cargo a personajes que más que cumplir funciones propias de la investigación y desarrollo de la disciplina, se limitar a realización funciones de gestión cultural.

viernes, 18 de marzo de 2011

Gilberto Giménez y Bonfil Batalla.

Gilberto Giménez y Bonfil Batalla.

Juan M. Fernández Chico.

Maestría en Ciencias Sociales.

Comencemos con Bonfín Batalla, quien parte desde una tradición de enfoque que busca ver desde lo indígena y propio en las sociedades de América Latina. No se trata sólo de un capricho histórico o una reivindicación de los pueblos latinoamericanos, sino la punta de lanza de su propuesta sobre los acercamientos y estudios de la cultura.

Hace un breve recorrido histórico y disciplinar sobre los estudios de la cultura (funcionalismo, sociedad dual, marxismo), para remarcar que sólo pocas teorías hacen énfasis en la tradición colonizadora en América Latina, lo que nos permite, dice el autor, pensar en adjetivos que especifican y permiten operativizar los conceptos (cosa que también hace Giménez en el último apartado de su libro), como son: cultura de masas, cultura de la pobreza, cultura popular o cultura subalternizada. No niega los modelos occidentales, pero cree que se debe adaptar a las condiciones locales.

Y parte de esto se ve reflejado en las políticas culturales, en las cuales también se detiene para explicar qué son y sus retos. Parte del uso común, que son un amalgama de programas que difunden y promocionan actividades artísticas y de patrimonio, pero que necesitan integrar los elementos del indigenismo para profundizar y socavar la tradición precolombina.

Pero la aportación que más ha encontrado eco son las categorías sobre la cultura ajena y la propia, ya sea si una cultura hace uso de elementos propios o ajenos, y si parte de las decisiones de usarlos corresponden son propias o no. Con estas categorías, Bonfíl Batalla nos dice que si una cultura crea sus propios elementos y toma decisión de ellos, es autónoma, mientras la que no incide en ninguno de los dos, es impuesta. Esto como parte de su argumentación sobre el control cultural, y cómo la cultura no es algo neutro, que surge de manera natural y sin intereses, sino que tiene una extirpe marxista (con mayor precisión, gramsciana) que dice que existen mecanismo de dominación e imposición. Recordemos que Bonfíl Batalla introduce con fuerza el término de cultura subalterna, haciendo énfasis en la peculiaridad del conflicto que tiene con la cultura dominante.

Mientras que Giménez, en su capítulo sobre la investigación cultural en México, retoma la discusión de Batalla sobre el uso de adjetivos dentro de las concepciones de cultura para volver más descriptivos y prácticos

Hace una revisión breve de trabajos sobre cultura en México, destacando que existen rezagos importantes reflejados en la escasa innovación científica, las cuales no deben ser achacadas exclusivamente a las decisiones internas, sino a factores que han influido desde el exterior.

Destaca tres factores principales en México: la crisis fiscal que no permite una buena inversión en el desarrollo cultural y científico, el control burocrático que no permite un pleno desarrollo de la investigación, la cual siempre se toma con obstáculos políticos, y la crisis institucional de las ciencias sociales que parece ser el tema eterno y la discusión permanente en las ciencias sociales.

Sus propuestas son muy definitivas: desarrollo a la ciencia y apuesta a la formación científica.

CULTURA FEMENINA: SIMMEL

Este autor da una mirada acerca del papel que tiene la mujer en la cultura y cómo es parte de la misma.
Plantea que el mundo cultural y social ha sido creado por y para hombres dejando rezagado el papel de las mujeres en este contexto.
La división que existe entre hombres y mujeres ha existido desde los principios de las sociedades, ya que la construcción y la imposición de actividades son distintas encajando así, en las habilidades de cada género.
Otro punto que plantea es el que "el hombre es la realidad y las mujeres la posibilidad", esto se puede explicar que en la realidad en que nos desarrollamos es dominada por los hombres y la leyes de los mismos y las mujeres somos esa posibilidad para el cambio para encajar y ser tomadas, buscando una igual de género(esto es un ideal).
Simmel, plantea un término muy interesante llamado "extranjerización respecto del derecho", como aquel sentimiento que tienen las mujeres por no ser tomadas en cuenta de manera explícita en la construcción de leyes, reglas sociales y morales, debido a que la construcción se da por y para el género masculino.
Se dice que las mujeres nos rehusamos a los cambios ideológicos que se desarrollan en nuestra vida social, sin embargo sabemos que debemos implementar un cambio para continuar con esta integración para conquistar mas terrenos y temas en los que somos rezagadas por el sólo hecho de ser del género femenino.

Cultura Femenina: Georg Simmel

Marie Curie 1867-1934



Georg Simmel, en este ensayo habla sobre el papel que la mujer desempeña en la cultura, en este ensayo Simmel plantea un punto de vista cultural desde sus conceptos clave como objetivación y subjetivación. Propone observar a la cultura desde un punto de vista femenino, ahora lo femenino está inmerso en un proceso de reconfiguración donde los elementos organizadores de la cultura que se encontraban construidos en torno a una cultura de lo masculino, se enfrentan a nuevos procesos de organización social en los cuales la mujer desempeña una posición política y cultural mas fuerte.

Simmel, con objetivación de la cultura platea que la cultura estaba en un punto donde lo masculino era la única posición desde donde observar y organizar el mundo, y poco a poco esa visión con la figura del varón al centro se apropió a tal grado en las culturas que transitó al campo de la subjetivación. Cuando una idea se filtra por toda la trama social, se observa un arraigo tan fuerte que es capaz de ser gran determinante de las acciones y de la circulación de significados dentro de los grupos sociales.

“Bajo estos términos, el hombre se convierte en realidad y la mujer es sólo posibilidad” (Reynaga, 2011). Así se infiere que la cultura se concibe por y para los hombres donde lo femenino tiene un papel secundario. El concepto mujer en este ambiente juega un papel de dominado frente a la cultura dominante u objetivada; todos lo espacios, reglamentaciones de carácter públicos y privados se encuentran diseñados para un uso masculino de ellos y la mujer hace uso de ellos solo como un huésped o invitado, extranjerización es el término que Simmel utiliza para describir lo anterior.

Siempre y cuando la cultura no cambie y de ser masculino-céntrica se torne más humana, no se podrán ver cambios en política y acciones en el plano social. Este tipo de cambios son difíciles de construir porque las mujeres según Simmel, no están acostumbradas al cambio y a su incursión dentro del plano político y social.

Cultura femenina.


La desigualdad entre sexos es algo que se ha desarrollado desde los inicios de casi todas las culturas, el hombre ha marcado las estructuras culturales y la mujer se ha desarrollado a partir de estas estructuras y su participación en bienes culturales históricamente le ha sido negada. El desarrollo de la mujer se ha visto constantemente mermado por estas limitaciones culturales. La cultura es masculina por que conforma la división de trabajo adecuándola a las capacidades del hombre y diseña las satisfacciones a partir de esta.
El ser femenino en nuestra cultura es preconcebido como débil, dependiente, mediocre, vulnerable y sensible. Desde el primer día de nuestras vidas se nos asigna un papel que moralmente resulta difícil romper. Revelarse a un molde social implica de cierta manera afrontar a una sociedad que se siente amenazada al ser contradictorios sus principios básicos.
En cada pequeño aspecto cultural se puede ver la segregación de la mujer en un sistema masculino, tal es el caso del lenguaje. Me atreveré a poner como ejemplo la palabra “madre”, usada despectivamente en nuestro lenguaje diario. En el caso de la división del trabajo, anteriormente la mayoría de las tareas industriales estaban diseñadas para el hombre, actualmente se le asignan funciones específicas a cada uno de acuerdo a sus características. Cabe destacar que en nuestros tiempos todavía se da el caso de que una mujer debe trabajar lo mismo que el hombre para ganar lo mismo y exponerse a constantes prejuicios morales y al acoso de sus compañeros. Si algo está bien hecho de seguro lo hiso un hombre, esta es una idea retrograda con la que constantemente se tiene que enfrentar una mujer que hace bien las cosas.
En el papel del arte, una mujer creadora, trabaja alrededor de su percepción en algunas ocasiones acotándose a las estructuras masculinas (que lamentablemente también se desarrollaron en distintas disciplinas artísticas), esto ha implicado un turbio y tumultuoso camino que aún no nos ha llevado a la igualdad que tanto deseamos. Las artistas contemporáneas femeninas constantemente cuestionan su papel como artistas ante un mundo de hombres. Tal es el caso de las Guerrilla Girls, un colectivo de artistas que publicaba en espacios públicos cuestionamientos sobre como una mujer debe ser rebajada a un objeto sexual para ser considerada en el ámbito artístico en el que difícilmente se le tomará enserio. Otro tema constante al que la mujer recurre para trabajar es a cuestionar como la mujer se ve reprimida y frustrada por la moda y por los productos creados por el hombre para cumplir con el objetivo de hacer a la mujer bella bajo un parámetro que no todas las mujeres pueden seguir.