Mostrando entradas con la etiqueta La cola del dragón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La cola del dragón. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de marzo de 2011

La cola del dragón

El papel de la cultura en la sociedad contemporánea

David Coronado

En este texto el autor trata de definir el concepto sociológico de la cultura, en el caso particular de Guadalajara, mediante la observación y comparación de sentidos según los actores que se vean involucrados dentro de la promoción cultural y cómo la cultura es un reflejo de la destructividad social.

El sentido que cobra la cultura dentro de una sociedad está estrechamente ligado a los responsables de brindarla. Dado que los intereses de los actores involucrados en la promoción de la cultura son diferentes, se puede percibir la intencionalidad de la oferta según el tinte que se maneje. Es común por ejemplo ver espectáculos patrocinados por el gobierno del Estado de Jalisco en el que se ven reflejados los valores que trata de instituir el gobierno en la sociedad con los valores de los mismos artistas.

El autor posiciona el concepto de cultura en Guadalajara para su estudio entre un híbrido del concepto cultural clásico que eleva a la cultura al desarrollo intelectual o espiritual, y el más reciente concepto constructivista que toma cada elemento cultural y lo dota de un significado según el contexto en el que se encuentre inmersa la expresión.

En una sociedad en la que la oferta cultural supera a la demanda, las expresiones culturales pierden la capacidad de atracción general y se convierten en distintos conceptos individualizados que son llevados al límite. De esta forma, una obra de teatro que llegaba a la ciudad y era esperada con gran expectativa por la gente burguesa, hoy pasa a ser una obra con un público particularmente definido.

Para los consumidores de la cultura, tener un menú repleto de posibilidades culturales a elegir propicia un desprestigio del propio concepto. Las teorías del consumo pudieran ser aplicadas a este caso. Para un consumidor tener una amplia gama de posibilidades a elegir le presupone la capacidad de elegir y descartar; del lado del mercado, lo importante es tener ofertas que sean consumidas de la manera más rápida posible para su renovación, de esta forma se llega a una desensibilización de las expresiones artísticas, como pasaría con cualquier otro objeto.

sábado, 19 de febrero de 2011

La cola del dragón. El papel de la cultura en la sociedad contemporánea. David Coronado

En este texto se plantean algunas de las implicaciones de un supuesto aumento en la oferta cultural en Guadalajara. El autor considera que el aumento de oferta ha propiciado un consumo cultural que tiene que ver más con el placer y la experiencia íntima que con la búsqueda del prestigio y la distinción social. 


Me parece que el desarrollo del tema en el texto es algo confuso. Aunque se menciona que el artículo buscará clarificar la manera en que la cultura actúa en el consumo de la “alta cultura”, no se específica qué bienes culturales entran en esta clasificación. Por otra parte, algunas afirmaciones no son del todo claras, en un principio se habla de un consumo cuasi masificado de los eventos culturales y en las conclusiones se sostiene que el acceso a la oferta cultural es restringida a una pequeña parte de la población.


Considero que algunos argumentos cobrarían mayor fuerza si fueran sostenidos en evidencia empírica. Por ejemplo, al hablar de que la promoción cultural en Guadalajara ha ocasionado que los eventos que en el pasado no eran viables ahora sean cotidianos, sería conveniente incluir datos que hagan evidente la afirmación. Además, surgen algunas dudas, ¿los eventos son cotidianos para quién?, ¿qué tipo de eventos son?, ¿atienden a la “alta cultura”? 


Así pues, la duda está en si las personas que asisten a los eventos que se ofertan lo hacen porque se pusieron a su alcance o porque independientemente de la accesibilidad pretenden satisfacer el deseo de una experiencia personal. En mi opinión, el consumo cultural de la mayoría de la población de la ciudad aún no se ha visto impulsado por el placer puro y la experiencia personal, sino que por legitimación institucional que aún tiene mucho peso.