martes, 17 de mayo de 2011

Alexander Riley, Cultural Theory y Más allá de las grandes teorías: el happy end de las historia. Norbert Bolz.

Juan M. Fernández Chico.

En Cultural Theory acompañamos a los autores por un mapeo histórico de la cultura. No sólo en sus concepciones cotidianas, sino académicas: quiénes han escrito y dialogado sobre la cultura, qué dijeron, y bajo qué circunstancias. Partimos de las tres líneas que remarca Raymond Williams sobre los diferentes acercamientos de la cultura: el eje intelectual y artístico, las diferentes actividades y expresiones que se desprenden de estas y la forma de vida de un grupo de personas.

Pero para aclarar con mayor precisión las diferentes definiciones de cultura, los autores también proponen una revisión de autores que, aunque no lo hayan dicho de manera directa, bordearon (ya sea de manera profunda o no) la cultura. El primero en la lista es Karl Marx, de quien se desprende una visión materialista de la cultura, en donde términos como ideología toman fuerza en un contexto en donde las relaciones de producción imperan sobre las acciones sociales.

El segundo es el sociólogo francés Durkheim, quien partió desde una visión funcionalista para entender cómo es que eso llamado sociedad se mantiene unido. Durkheim creía que las asociaciones humanas no sólo creaban prácticas y actividades en común, se relacionaban para pactar entre ellos acuerdos que les garantizarían la sobrevivencia, sino que también construían sistemas en común para entender el mundo, los cuales compartían como reglas.

Luego continúan con Weber y Simmel, quienes desarrollan, desde diferentes visiones y estilos, la sociología alemana moderna, la cual tenía la intención de alejarse de la postura francesa encabeza por Durkheim, dándole al sujeto una mayor capacidad de entender y transformar lo que ve. A diferencia del término durkhemiano de hecho social, que refleja la coerción del grupo sobre el sujeto, Weber implementó el de acción social, lo que le permitirá hacer análisis sobre la relación entre el desarrollo del capitalismo y la ética del protestantismo, por ejemplo. Simmel por su cuenta se convirtió en una importante influencia para los interaccionistas, pues dejó a un lado los gran des estudios explicativos de la sociedad, para centrarse en acciones concretas.

Otro personaje mencionado es Federich Nietzche, el filósofo vitalista alemán, quien fue un crítico voraz de la estaticidad de las prácticas tradicionales y morales. Nietzsche intentó encontrar el origen de prácticas como la religión, las cuales se montaban sobre sistemas en donde poco o nada influían los sujetos.

El último en la lista es W.E.B DuBois, quien destaca en la serie por introducir el elemento de raza en los estudios de la cultura, agregándole un nuevo elemento que no había sido considerando anteriormente. Para DuBois, la cultura no es algo inocente que se mantiene por leyes incomprensibles, sino que también tiene rasgos colonialistas que afectan directamente en algunos grupos humanos.

Norbert Bolz, por su cuenta, nos conduce por un transitado y difícil camino de la transición de un mundo moderno que comienza a perder impulso y a desinflarse, a uno lleno de prefijos post, en donde ya nada puede ser anticipado y comprendido. Todo lo que la modernidad creó, es ilusorio, es un sólido que desvanece en el aire bajo el argumento de las construcciones sociales, de la cultura, de los contextos. La historia no tiene objetivo, el progreso no camina ni para atrás ni para adelante, las visiones totalitarias del mundo han caído en desuso o son prácticas autoritarias: todo lo que vemos es falso, como si hubiéramos despertado de la Matrix, y nos encontráramos que todo lo que vimos, o nos dijeron que veríamos, era sólo un sueño.

La cultura sigue, bajo estos términos, el mismo patrón: ¿de qué sirve hablar de ella si todo lo que nos recuerda es el mundo pasado, en donde se utilizaban términos tan ambiciosos como ese para delimitar, separar y entender algo que, para empezar, no existía?

jueves, 5 de mayo de 2011

Jeffrey Alexander

The Reality of Reducction: The Failed Synthesis of Pierre Bourdieu de Jeffrey Alexander

El sociólogo Jeffrey Alexander realiza una crítica a la teoría de Bourdieu, luego de haber debatido con un grupo de colegas entre los que encontramos a Roger Friedland. La crítica principal gira en torno al reduccionismo a partir de una propuesta macrosociológica. Tomando conceptos que denomina como universales los cuales no pueden dar cuenta de las diferencias entre los diferentes grupos sociales.

Es por lo que en la década de los noventas Alexander junto con otros sociólogos promovieron el contexto espacial y temporal. Por lo que la definición de Bourdieu le parece determinante y cree que es poco práctica cuando existe una capacidad para la toma de decisiones. Sin embargo le reconoce el fuerte trabajo realizado, al analizar su obra completa y rescatar las contradicciones que pueden encontrarse a lo largo de la lectura.

A partir de ése artículo ha logrado plantear un nuevo enfoque teórico que intente dar mayor claridad a la definición de cultura, retomando temas planteados por Habermas como la Esfera Pública, cultura del trauma, o identidad colectiva, logra avanzar más allá de la crítica y plantea nuevos ejes de investigación en torno a los estudios culturales.

The Reality of Reducction: The Failed Synthesis of Pierre Bourdieu de Jeffrey Alexander

The Reality of Reducction: The Failed Synthesis of Pierre Bourdieu de Jeffrey Alexander

El pensamiento y obra de Pierre Bourdieu ha tenido indudablemente gran repercusión en los estudios culturales y la denominada teoría cultural. Muchos de sus conceptos, como habitus, campo simbólico, capital cultural, entre otros, siguen teniendo gran capacidad explicativa de los fenómenos socioculturales. Sin embargo, en el ensayo The Reality of Reducction: The Failed Synthesis of Pierre Bourdieu, su autor Jeffrey Alexander lleva a cabo una ardua, incisiva y profunda crítica a todo el pensamiento del sociólogo francés.

Para Alexander, el hecho de que el pensamiento de Pierre Bourdieu haya tenido tanta importancia se debió, en parte, a la crisis de la tradición neomarxista, por otro lado, a la mala interpretación de las “incongruencias” y “contradicciones” de su pensamiento por parte de sus seguidores, que le otorgaron una posición intelectual e innovadora que, a decir del autor del ensayo, no le correspondía. Jeffrey Alexander acepta la importancia, más no la autenticidad, de la acción simbólica y los sistemas culturales propuestos por Bourdieu –quizá los únicos aportes reales que a decir de Alexander proporcionó Bourdieu.

A decir del académico de Yale, Bourdieu describe su propia teoría como una “filosofía de la acción”, con la que rompió decisivamente con una serie de poderosas oposiciones o arqueotipos sociales como: individualidad/sociedad, individual/colectividad, consciencia/inconsciencia, interés/desinterés, objetividad/subjetividad. Pero a decir de Alexander, la sociología de Bourdieu es “irremediablemente defectuosa, en términos teóricos y empíricos, y últimamente en términos ideológicos y morales también”. Distorsiona la naturaleza de la acción, prosigue el autor, y el orden y no entiende la institución básica y estructura cultural, dejando solo la acción a las posibilidades humanas y morales de la vida contemporánea.

En este trabajo, Jeffrey Alexander enfatiza las contradicciones internas que a su consideración existen en el trabajo de Bourdieu. Pero Alexander también reconoce que el sociólogo francés fue consciente de ello y, en diversas ocasiones o con distintas estrategias teóricas, intentó resolverlas. Alexander no se concentra en analizar y criticar las obras de Pierre Bourdieu de forma aislada sino más bien tomándolas como una totalidad, como un panorama de todo el pensamiento Bourdieano.

Una de las más duras críticas a Bourdieu ha sido su auto-reconocimiento y auto-clasificación de su pensamiento en la corriente epistemológica del estructuralismo simbólico, lo que a decir de Alexander nunca ocurrió, o al menos así lo evidencia su misma obra. Es así que Alexander detecta cuatro etapas históricas en el desarrollo intelectual de Pierre Bourdieu, ninguna de las cuales fue completamente estructuralista en forma, fondo o contenido. Para el profesor de Yale, el pensamiento de Bourdieu simpatiza más con los postulados del materialismo, en particular con el propio Marx, más no así con los marxistas y neomarxistas. Jeffrey Alexander argumenta que el francés constantemente intentó superar esta tendencia conceptual que lo acercaba al materialismo, introduciendo complejos conceptos que, a decir de Alexander, únicamente lo regresaban circularmente al materialismo.

Con gran abundancia de ejemplos, Jeffrey Alexander justifica y estructura sus argumentos contra el pensamiento de Bourdieu, aunque al final le otorga un poco de condescendencia al reconocer que quizá parte de las contradicciones e incoherencias en el trabajo de Bourdieu se deban a las distancias temporales existentes entre la publicación de sus obras (en su idioma original, el francés) y la edición de las mismas en lengua inglesa. Cronológicamente, esto explica en parte por qué pareciera que en un libro dice una cosa y en otro publicado al siguiente año dice lo opuesto.

lunes, 18 de abril de 2011

Jeffrey Alexanders

Reporte de lectura

The Reality of Reduction: The Failed Synthesis of Pierre Bourdieu. En Fin de Siecle Social Theory: Relativism, Reduction and the Problem of Reason. Jeffrey Alexander.

Alumna: Yael Carlota Dansac Rivera

Materia: Teorías de la Cultura

Profesor: Dr. Rodolfo Morán Quiroz

Maestría en Ciencias Sociales, Universidad de Guadalajara.

El autor comienza planteando la importancia de la obra de Pierre Bourdieu en el campo de la teoría crítica presentando como objetivo del ensayo el revisar, en términos teóricos, morales, ideológicos y empíricos, las fallas y defectos de la sociología practicada por Bourdieu, quien según Alexanders distorsiona la naturaleza de la acción y el orden llegando a la incomprensión de las estructuras institucionales y culturales de la vida contemporánea.

Al principio de los años 60´s Bourdieu abrazo el pragmatismo y la fenomenología anunciando su intención de recuperar el papel del actor y los significados que este atribuye a su entorno. Estas metas no se lograron, según Alexanders, porque Bourdieu continuo observando la realidad a través de formas culturales propias del pensamiento marxista, así como otras tradiciones que permearon su trabajo y no le permitieron realizar sus objetivos académicos.

El trabajo del autor en dicha década dejo clara su insistencia en el rol que juegan el contexto espacial y temporal, la estrategia y la improvisación, atacando con ello a los estructuralistas. Al realizar su trabajo desarrollo el concepto del habitus, comprendido como aquello que define las motivos internos del carácter de la acción, la cual a pesar de traer consigo la marca de la estructura social en la cual se lleva a cabo, puede ser creativa al mismo tiempo. Esto quiere decir que aunque los individuos se encuentran inmiscuidos en un contexto espacio-temporal que tiene cierta influencia en sus decisiones y acciones, pueden ser capaces de tener cierta autonomía y creatividad que se escapa de las condiciones impuestas.

El habitus, inmerso dentro de la teoría de la práctica de Bourdieu, carece de propiedades, lógica y complejidad, ya que se convierte en una teoría del determinismo de la acción, y esta idea gestada por el intelectual francés contradice sus objetivos de restablecer el papel del actor dentro de la teoría social.

De esta idea suelen desprenderse las teorías de las estrategias inconscientes del actor y la estrategia del actor, las cuales según Jeffrey se contradicen monumentalmente, y así continua hasta llegar a otros postulados del autor.

En conclusión queda claro que el reto de crear una teoría que no caiga en el reduccionismo, que brinde al actor el papel que realmente tiene y ligue lo micro con lo macro sin caer en postulados utópicos, deberá construirse muy alejada de lo que Bourdieu aporto teóricamente, ya que de no ser así repetirá los mismos errores.

A lo largo del ensayo son muchísimos los datos que despliega el autor para mantener sus duras críticas hacia Bourdieu, mostrando notas, libros, incongruencias etc.. realizadas por el intelectual francés a lo largo de su carrera académica. Fue complicado realizar una síntesis de un ensayo tan prolífico en cuanto a datos y reflexiones se refiere, pero quedo muy claro que el autor fue capaz de sostener sus duras críticas revisando puntualmente cada una de las influencias intelectuales de Bourdieu y sus fallas teóricas, aunque parece que deliberadamente Alexanders busca aquellos pilares débiles que sostienen la obra y legado de Bourdieu, lo cual hace que la lectura se torne chocante en ciertos puntos. Aún así es bastante útil para aquellos investigadores que pretendan utilizar las ideas de Bourdieu y defenderlas.

jueves, 14 de abril de 2011

Kuhn

jueves 24 de febrero de 2011



Kuhn, VII. Las Crisis y la emergencia de las Teorías Científicas
En éste capítulo el autor explica como es que se da esa transición entre el paradigma hegemónico y el surgimiento de nuevas Teorías que logran destabilizar la aparente estabilidad. La suma de ingruencias en un postulado Teórico así como la explicación parcial a un problema de investigación tarde o temprano llevan a determinada comunidad científica a replantear sus postulados con la intención de encontrar qué del modelo ya no responde a lo que es nos esta presentado como novedad o que siempre estuvo ahí pero una mirada fresca permite observar.
Casi como el efecto "bola de nieve" se van sumando investigaciones que hacen cada vez más evidente la inoperabilidad del paradigma reinante, éste parece ser, en palabras del autor, uno de los síntomas más característicos de que dicho paradigma comienza a tambalearse. El aumento en los modelos teóricos que desde diferentes direccione intentan responder a las fallas (que para ese momento son más que evidentes) del paradigma tienen un periodo aproximada de dos décadas, luego de ello, mediante consenso o no, se impondra un nuevo paradigma, el cual contendra en su interior nuevas fallas, las cuales han sido identificadas y se habrá elaborado una argumentación que logre convencer, por el momento a la comunidad científica, hasta que otra generación de investigadores considere que dichas fallas son irreconciliables y se tome la tarea de construir un nuevo paradigma.
A través de ejemplos históricos el autor logra demostrar que la Ciencia se rige por Ciclos en los que los seres humanos encontramos respuesta parciales que nos permiten entender el entorno en el que vivimos, de tal suerte que, así como el entorno no es fijo, tampoco pueden serlo las explicaciones que de éste nos hemos construido. Este razonamiento puede ser aplicado tanto en las Ciencias Exactas como en las Ciencias Sociales, pues así como nuestro entorno se transforma, lo mismo sucede con nuestra sociedad. Esto nos lleva a la imperiosa necesidad de reformularnos como entes integrantes de un cuerpo social más amplio.
Siempre es bueno releer el ya clásico libro de Thomas S. Kuhn, pues nos obliga a reflexionar sobre los objetos de estudio de nuestro interés, de manera particular, surgen reflexiones en torno a como una revolución científica en el campo de la Reproducción Asistida ha repercutido en la construcción de la institución familiar, y ello a su vez nos obliga a plantear nuevas estructuras familiares que con el paso del tiempo serán algo ampliamente aceptado por las nuevas generaciones.

Cultura e Identidad Gimenez

Cultura e identidad en Gilberto Gimenez

El texto de Gilberto Giménez es un recorrido por los fundamentos teóricos de dos conceptos indisociables: cultura e identidad. La definición de cultura es analizada a través de los aportes que se han hecho desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. El autor identifica tres fases por las que atraviesa el concepto a lo largo de siglo XX, haciendo hincapié en las estructuras simbólicas en las qué nos desenvolvemos todos los días, eso es lo que nos permite la interacción social. Pero al traer este concepto a la mesa de análisis tiene que recurrir sin lugar a dudas a la definición de qué es lo simbólico, por lo que recurre a Clifford Geertz quien lo define como “el mundo de las representaciones sociales”. Como espiral explicativa viaja a la teoría psicológica de Sergei Moscovici La teoría de las representaciones sociales, la cual tiene como objetivo esencial desentrañar cómo es que los sujetos sociales reconstruyen la realidad de las prácticas sociales en su mente a través de imaginarios colectivos.
No es de extrañarse que Gímenez logre que autores de diversas disciplinas logren entrar en dialogo a través de la cultura como eje temático, él mismo lo advierte en su libro que el término cultura no puede ser privativo de algún paradigma, por el contrario éste un bien compartido y por ello resulta necesario que tenga cierta homogeneización al momento de ser descrito.
Hace una clara diferenciación entre lo que podrían ser las “formas interiorizadas y las formas objetivadas de la cultura” las primeras podrían ser aquellas que adoptamos como individuos, mientras que las objetivadas son las que podemos identificar como socialmente reconocidas por cierto grupo, siempre recordados que éste “objetivación” no es más que la representación que cierto grupo asigna a determinados símbolos. Se mencionar las funciones que cumplen las representaciones como elementos cohesionadores en una sociedad: función cognitiva, identificadora, de orientación y justificadora las cuales son aplicadas a partir del proceso en el que se encuentra la representación en cuestión.
Como se mencionó al principio, la identidad es otro concepto que comparte como la cultura, esa larga historia de multidefiniciones, sin embargo ante la era de globalización en la que nos encontramos inmersos resulta cada día más complejo definir que es la identidad, dado que el desdibujamiento del orden socialmente establecido crea inseguridades en las culturas que por tratar de defender su identidad por encima de las demás son capaces de emprender grandes batallas en contra de aquellos que son vistos como lo peligros, los contaminadores de la cultura.

Metateoría 10 de marzo 2010

jueves 10 de marzo de 2011
Desarrollo teórico, procesos sociales y metateoríasLas lecturas intentan aplicar lo propuesto por Thomas Kuhn en el campo de las Ciencias Sociales, pero tanto Ritzer como Joseph Berger, David G. Wagner y Morris Zelditch advierten la difícil tarea que representa la construcción de Paradigmas para los estudiosos de las Ciencias Sociales.
Todo quehacer científico contribuye, en algún sentido, abonando en el terreno en el que nos movemos, pero es importante, en palabras de los autores, tener en cuenta tanto las teorías como la metateoría a la hora de realizar estudios empíricos, de tal suerte que, en esta convivencia de ideas el abono sea en los tres sentidos, es decir, tan importante resulta los trabajos de campo como la teoría y la metateoría al momento de construir pensamiento sociológico con metametodologías que nos permitan esbozar con mayor claridad nuestro objetos de estudio.
Es verdad que en todos los campos científicos existen corrientes teóricas, que por ciertos periodos predominan por encima de otras, pero eso, creo que es resultado de modas, o líderes de opinión, dentro de la misma comunidad, sin que ello signifique que sean de mayor relevancia que otras. Por lo que luego de un tiempo determinado, nuevas corrientes se abren paso para dejas atrás aquello que en su momento marcó tendencia.
La comprensión del campo de conocimiento es en verdad importante, sin embargo, los autores hacen hincapié en que la esencia de la disciplina, es decir, la aplicación de dichas teorías sobre el cuerpo social es el que nos indica cuando una teoría ya no responde al comportamiento que observamos, por ello la necesidad de dialogar constantemente con las diversas teorías y con la metateoría.
George Ritzer, propuso a finales de los 80’s del siglo XX una clasificación de diversas teorías en la disciplina de las Ciencias Sociales, intentando organizar el conocimiento metateórico de las mismas. A su entender son tres los grandes paradigmas que rigen a la comunidad científica: el paradigma de los hechos ampliamente cobijado por los funcionalistas-estructuralistas y con Emilio Durckheim como uno de sus máximos exponentes, el paradigma social y entre sus filas figuran Blumer, Mead y Goffman y el paradigma del interaccionismo simbólico. Deja claro que esta es una clasificación que permite organizar la metateoría en las Ciencias Sociales, pero que por ningún motivo deben entenderse como separaciones rígidas, es decir que el pensamiento y la utilización de las diversas teorías ha sido un hecho más común de lo que pudiera pensarse.